Roma es una ciudad italiana, tiene más de 2000 años de antigüedad, está llena de historias, eso hace que Roma sea una de las ciudades más bellas de Europa.
Si realmente deseas impregnarte de Roma, una vez realizadas las rutas de rigor lo mejor es dejar la guía en el hotel y arrojarte a sus calles sin miedo, con la mirada inocente e iluminada de quien se deja sorprender. Uno de los mejores momentos para dejarte embrujar es el atardecer. Como la puesta del sol, desde la orilla del Tíber y durante unos largos minutos la basílica de San Pedro parece estar en llamas.
El coliseo te transportará como pocos monumentos al esplendor de la Roma Imperial. Su arquitectura casi perfecta le ha permitido substituir 2000 años a pesar de los incendios terremotos y los sistemáticos saqueos que ha sufrido a lo largo de la historia. Es un anfiteatro monumental ejemplo destacado de la arquitectura romana. En él se utilizaron los más variadas técnicas de construcción. Las pilastras y los arcos son de travertino colocado sin argamasa. En las partes inferiores y en los sótanos se empleó la toba del mismo modo. Muchos de estos sillares iban sujetos con grapas metálicas. Las bóvedas que sostienen la cávea se hicieron vertiendo argamasa de cemento directamente sobre cimbras de madera, una innovación que aligeraba la fábrica.


